DÍA 4: JORNADA SENTIMENTAL


El Día 4 te ayudará a agudizar tus sentidos del olfato y el gusto. Como empezarás concentrándote en tu sentido del olfato, te sugerimos que no comas o cenes antes de practicar esta parte del ejercicio. (Lo que hayas comido puede a veces tener influencia en tu percepción de los olores del medio ambiente: lo que es más, las percepciones durante la parte gustativa del ejercicio serán más intensas si te has abstenido de comer tiempo antes.)


Como cuando realizaste el ejercicio auditivo en el Día 3, empieza sentándote tranquilamente en un lugar activo e interesante. El sitio que elijas no será el mismo que elegiste para el ejercicio de audición, sino que será un nuevo entorno, rico en olores interesantes. Estaría muy bien que fuera un mercado al aire libre, un parque de atracciones en la playa, unos grandes almacenes o la zona de los elefantes de un zoo local. Busca un banco donde puedas sentarte tranquilo, respira profun damente y relájate. Concéntrate en la información que te llega a través tan sólo de tu sentido del olfato.
Concéntrate primero en el olor familiar de tu propio cuerpo. ¿Llevas generalmente perfume o colonia, o algo que te dé un aroma reconocible? Puedes notar que tu sentido del olfato se hace insensible a este aroma familiar. Justo después de bañarte en colonia, por ejem- plo, puedes no notarlo en un rato, incluso aunque los demás a tu alrededor detecten el aroma con mucha facilidad. Frota tus palmas en la zona de tu cuerpo donde el perfume sería más fuerte, y luego manten las manos en alto por encima de tu nariz y respira profundamente. Percibe cómo el aroma se hace muy fuerte durante un momento, y luego vuelve a decaer.
¿Hay otros aromas familiares que te asocien con tu cuerpo? El olor de las ropas, por ejemplo, y percibe el aroma de tu detergente. Si llevas puesta una chaqueta o un abrigo, ¿es diferente el olor al de una camisa o suéter que llevas debajo? Desabróchate el botón de arriba o estira bien el cuello y sumerge tu nariz dentro de modo que puedas oler tu piel. ¿Huele el interior de tu camisa de forma diferente que por fuera?
Ahora concéntrate en tu entorno inmediato. Deja que los olores familiares de tu cuerpo desaparezcan en la lejanía mientras otros cercanos adquieren preeminencia. Sin cerrar los ojos, vuelve la cabeza, o mueve el banco de su posición inicial, ¿qué aromas son los que percibes como más fuertes en tu entorno cercano?
Cuando estés preparado, empieza moviendo en derredor la posición que habías elegido para este ejercicio. Cuando te muevas, concéntrate en la variedad de olores que te rodean. Utiliza tus otros sentidos para dirigirlos, en la medida de lo posible, hacia los olores más interesan- tes. Pero no te concentres en los olores que están más cerca de ti. Por el contrario, intenta concentrarte en la variedad de olores que hay a diferentes distancias de tu cuerpo. Utiliza tu propio aroma familiar como punto de referencia para concentrar tu atención cada vez más lejos. Percibe cómo algunos olores parecen llamar tu interés inmediato mientras otros son más sutiles y parecen evaporarse fácilmente o se debilitan en la lejanía de tu entorno.
Instrucción de vuelo.— Emplea un mínimo de treinta minutos a una hora agudizando tu sentido del olfato de este modo. Luego descansa como quince o veinte minutos antes de moverte. Asegúrate bien de que no hay más de veinte minutos entre la primera y segunda parte de este ejercicio, y te sugerimos que realices ambas partes en el mismo sitio más o menos.
Ahora es momento de agudizar tu sentido del gusto. Para tu placer culinario, hemos diseñado este ejercicio para ser realizado durante una comida. Te sugerimos comer en un restaurante mejor que en casa, ya que queremos que agudices tu sentido del gusto, y no cocinando y preparando los platos. Tampoco queremos que te enfrentes a los alimentos que comerás antes de ensayar este ejercicio (si prefieres, sin embargo, puedes también realizar este ejercicio en casa pidiéndole a alguien que te prepare la comida.)
Si decides comer fuera, te recomendamos que elijas un sitio que ofrezca una amplia variedad de sensaciones gustativas sorprendentes, como un restaurante de delicatessen, o un Chino o un Indio. Estos sitios ofrecen generalmente un amplio surtido de stands de comida rápida que representan cocinas muy diferentes. En todo caso, el fin es que la comida elegida te dé una combinación de experiencias gustativas tan variada como sea posible, incluso aunque tengas que llevarte la mayor parte a casa después de haberlo probado para evitar una indigestión.
Te sugerimos que tu comida incluya alimentos que no hayas proba- do antes. Deberían incluir también alimentos que no suelen ir juntos normalmente en una misma comida. Una combinación, por ejemplo, podría ser chile, limón Jell-O, pescado, pizza, pastrami de centeno, jugo de arándano, sopa de guisantes, crema de chocolate y salmón ahumado. Desde luego, no podrías comer algo que vaya en contra de alguna dieta restringida prescrita por el médico. Debes, por supuesto, también tener abundancia de agua, pan y galletas a fin de que tu paladar se aclare entre las degustaciones.
Cuando lleguen los alimentos, relájate, míralos por encima e imagina cuál de ellos te gustará más. Respira profundamente y saborea el interior de tu boca antes de empezar a comer. Luego, saborea algo dulce, aclara tu boca con un poco de agua y saborea algo salado. Aclárate la boca de nuevo y saborea algo caliente y picante, seguido de algo suave y templado.
Continúa de esta forma, saboreando de forma gradual y aclarándote el paladar, de forma que tus papilas gustativas tengan tiempo de adaptarse antes de estimularlas de nuevo. Para evitar que te pongas enfermo por comer en exceso combinaciones extrañas, te recomendamos que sólo tomes porciones muy pequeñas y no acabes con todo. Observa cómo el interior de tu boca saborea en varios puntos en este ejercicio y cómo ciertos sabores son desbancados por otros. Date cuenta también de que tu sentido del gusto está íntimamente relaciona- do con tu sentido del olfato. Puedes incluso saborear ciertos alimentos sin comerlos ya que tiene aromas muy fuertes.
Aunque saborear una combinación profusa de alimentos puede parecer en principio una forma extraña de provocar OBEs, este ejercicio sirve en realidad para ayudarte a agudizar uno de los sentidos más importantes. Tu sentido del gusto puede no guiarte en la vida tan directamente como la vista o el oído, pero tiene mucha influencia en tu conexión con tu cuerpo. Considera que gran parte del tiempo lo pasas comiendo o pensando en comida en la vida diaria, y con qué fuerza puedes agudizar tu sentido del gusto, antes, durante y después de comer. Considera también cómo tus otros sentidos pueden quedar relegados temporalmente por tu sentido del gusto, sobre todo cuanto estás verdaderamente hambriento.
Instrucción de vuelo.— Emplea al menos una hora agudizando tu sentido del gusto. Luego tómate un descanso y practica la relajación activa durante al menos treinta minutos.

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