DÍA 6: BILLETE DE VUELTA


El Día 6 empieza con el ejercicio de la relajación activa que has estado practicando toda la semana. Busca un sitio seguro psicológicamente y que sea confortable, donde no vayas a ser molestado, y siéntate y relájate. Cierra los ojos, respira profundamente, y muy lentamente sigue los pasos de la relajación activa. Cuando vayas estando más y más relajado, conserva tu atención enfocada en tu entorno inmediato.

Tan pronto como te sientas totalmente relajado, recuerda las sensaciones que tuviste ayer, cuando practicaste por primera vez el Método Louvre. Imagina que vuelves al mismo lugar ahora, explora mentalmente y conoce tu entorno, esta vez sin la compañía de tu cuerpo.
Escucha el sonido de tu respiración e imagina que estás escuchando este sonido en el mismo banco en que empezaste el ejercicio en el Día 5. Imagina que puedes sentir el pavimento debajo de ti, y el aire en tu cara. Deja que tus recuerdos de esos sonidos y sensaciones tomen forma en tu mente. Imagina que estás en realidad de nuevo en aquel sitio ahora, mejor que recordar cómo era entonces. Luego, cuando esas sensaciones tomen forma completamente en tu mente, imagina que te mueves en derredor y exploras el lugar.
"Visita" mentalmente los mismos sitios que visitaste ayer cuando tu compañero te guiaba por aquella zona. Recuerda los sonidos que oíste, las cosas que tocaste y oliste, y qué cerca sentiste incluso los detalles más pequeños de tu entorno. Recuerda la experiencia que te sorprendió allí, e imagina que te sorprendes ahora de nuevo. Imagina que estás experimentando aquel lugar sin un cuerpo, pero que aún así eres capaz de tener la misma clase de experiencias sensoriales que tuviste cuando estabas físicamente presente en ese lugar. Percibe cómo incluso tu viaje imaginario puede variar sus dimensiones cuando te concentras en diferentes tipos de experiencias sensoriales y diferentes aspectos del entorno más alejado.
No intentes "abrir los ojos" mientras estés en este viaje imaginario. En vez de ello, recuerda la experiencia visual que tuviste cuando estabas físicamente presente en aquel lugar, dejando que tu experiencia mental surja directamente de allí. En suma, mientras continúas con tu viaje imaginario, intenta "moverte" por aquel entorno concentrándote en distintos sitios. Percibe cómo pasas de un lugar al siguiente, no necesitas en realidad atravesar la distancia entre los dos. Puedes, en cambio, "saltar" de un lugar al siguiente. Este es un ejemplo de las muchas formas en que las OBEs no precisan obedecer las leyes de la realidad cotidiana.
Emplea al menos una hora practicando este ejercicio. Luego, cuando te encuentres preparado para terminar tu viaje imaginario, recuerda todas las imágenes y sentimientos que te asocian a tu cuerpo. Recuerda la forma que mostraba tu cuerpo cuando te miraste al espejo en el Día 1, y cómo olía cuando realizaste los ejercicios de concentración sensorial poco después. Recuerda cómo conoces tu cuerpo y el entorno inmediato cuando practicas la relajación activa. Respira pro- fundamente y estira lentamente los dedos de las manos y los pies, des- pereza tus músculos y luego siéntate y mira en derredor de la habitación. Toca tus propios brazos y los de la silla; siente la solidez de la realidad mundana y levántate y camina un poco.
Podrás darte cuenta, como cuando realizaste el viaje imaginario, que has conseguido la sensación de flotar fuera de tu cuerpo. En vez de intentar descifrar si estás realmente teniendo una OBE, puede ayudarte más el permitir que la experiencia surja.

Instrucción de vuelo.— Cuando progreses en el Programa de Vuelo Libre, te sugerimos encarecidamente que hagas un balance en perspectiva, mientras realizas tus rutinas normales y cotidianas. No te evadas de la realidad. También recomendamos que practiques la relajación activa combinada con la técnica del Billete de Vuelta cada día.

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